En la República del Paraguay el chipá es un acompañante de los desayunos, los almuerzos, las meriendas y las cenas. También es un fiel amigo a la hora de beber un tereré en la plaza o en las orillas de algún río. Todo paraguayo o paraguaya ama esta clásica y antigua comida, pero no existe un sólo tipo de chipá para comer, sino múltiples variantes que se adaptan a diferentes momentos y gustos de cada persona.

Además de la versión más conocida del chipá -que contiene almidón de mandioca y queso- hay más de otras 70 variedades del este clásico y tradicional pan salado paraguayo. Está el chipá mestizo -que posee maíz además de mandioca-, el chipá manduyí -con maní-, el chipa so’o -relleno con carne-, el chipa rora -con salvado de maíz-, el chipa piru -crocante-, la chipa arrollada, y el chipa guazú -que incluye choclo-. También están el chipa avatí -con harina de maíz blanco o amarillo-, el chipa quesú -con queso fresco, generalmente de cabra- y el chipa asador o chipa caburé -que se hace a la parrilla-, entre otros.

En Argentina -especialmente en el noreste del país- y en Brasil también es muy consumido, aunque su identidad está fuertemente vinculada a la cultura paraguaya, que la que más arraigada conserva las tradiciones y el espíritu guaraní. Anualmente el segundo día viernes del mes de agosto, desde el año 2015 y por un decreto establecido por el Poder Ejecutivo, en Paraguay se celebra el Día Nacional del Chipá.