Es, en esencia, un sándwich de carne, pero un sándwich de carne en el extremo. Incluso los básicos tendrán una pieza de filete de lomo, tomate, lechuga, cebolla, chimichurri (una salsa picante), mayonesa y un huevo frito. Sí, un huevo frito, un poco de jamón y queso fundido. Y dos piezas de pan.
 
El lomito es el rey de los snacks de comida rápida. Se asienta sobre el choripán (perrito caliente picante) y el morcipán (una salchicha de morcilla en un panecillo) tanto en precio como en estatura. Al llegar los viernes, varios paraguayos dicen: "¡qué diablos!… la vida es buena, me voy a comer un lomito".
 
Cualquier visitante que pase por cualquier restaurante de La Asunsión o por una mesa en la acera de la ciudad del Este y verá a dos, tres y hasta cuatro personas degustando el sándwich.
 
¿Qué hace que el sándwich sea tan irresistible? se trata de la calidad y la textura. El lomito perfecto comienza con la elección de la carne y el pan. Y la carne paraguaya no es como la uruguaya. El pan tampoco es el mismo. Los paraguayos, utilizan pan francés duro para los bocadillos de carne.
 
Los uruguayos prefieren los panes más blandos, como el pan tortuga, llamado así por su forma, cuyas texturas permiten mordiscos más precisos. Ideal para atacar un sándwich gigantesco. La carne paraguaya suele ser de pasto y de corral, algo que se les escapa a muchos productores de carne en mercados más grandes.