Como en casi todos los platos típicos del Paraguay, el origen del vorí vorí -o también llamado borí borí- tiene sus raíces en la cultura guaraní. Los indígenas guaraníes fueron una civilización que habitó la zona que hoy se distribuye entre el Paraguay, parte del sur de Brasil y el noreste argentino. El vorí vorí tradicional es básicamente un caldo espeso que contiene unas bolitas de maíz y queso previamente cocinadas. Sus ingredientes principales son harina de maíz, queso fresco, caldo y agua; aunque existen otras versiones reconocidas que incluyen en su receta aceite, ajo, orégano, cebolla, zapallo, leche y arroz. Su variante más famosa en la actualidad es el vorí vorí de gallina, que consiste en sellar trozos de carne de gallina para luego sumarlo al caldo con los demás ingredientes.

El agregado de nuevos ingredientes -como el queso- a la receta tradicional que debían elaborar los guaraníes, probablemente haya sucedido durante las misiones jesuíticas que se dieron en la zona. En aquellas misiones se dieron una serie de acciones de mixtura e intercambio cultural que enriquecieron a ambas civilizaciones y generaron, en este caso en particular, algunas transformaciones que se incorporaron a las comidas habituales. Su nombre “vorí vorí” es en el idioma guaraní -que es una de las dos lenguas oficiales de la República de Paraguay-, y significa “bolita bolita” o “bolitas de maíz”. Esto se debe a que en el idioma guaraní para expresar el plural se utiliza la repetición de la misma palabra, es decir, “vorí” es bolita y “vorí vorí” bolitas. El término vorí se generó por una derivación de la palabra española “bolita”, que se los indígenas nombraron “borita”, que luego se redujo a “borí” o “vorí”. Esa costumbre culinaria luego viajó a la península ibérica, donde permaneció durante varios siglos y pudo haber llegado a América con los españoles, que al encontrarse con los guaraníes mantuvieron la misma preparación, pero sustituyendo la harina de trigo por la de maíz.

Durante la Guerra de la Triple Alianza -también llamada Guerra Grande o Guerra del Paraguay-, entre 1864 y 1870, que enfrentó al Paraguay con Argentina, Uruguay y Brasil, los soldados precisaban una alimentación rica en calorías y proteínas, para poder afrontar sus días de batalla adecuadamente. Y este famoso plato que ya tenía sus antecedentes de los años 1400 con los guaraníes, fue parte de la dieta que tuvieron los hombres que lucharon en aquella larga guerra.

Sin embargo, hay historiadores que sostienen que las primeras recetas de esta especialidad paraguaya tuvieron su inicio en Oriente Medio. Hay escritos que señalan que Jesús de Nazaret comía en su tiempo un plato típico de la comunidad judía que se llama Ashkenazi con Kneidalaj, una especie de caldo con bolitas de matzá -un pan hecho con agua y harina-, el cual es muy similar al vorí vorí.

El método para la elaboración del vorí vorí es muy simple. Consiste en mezclar la harina de maíz junto con trozos pequeño del queso en un recipiente, para luego ir incorporando poco a poco el caldo y que se vaya formando una masa, que se utiliza para formar las bolitas. Se forman vorí de unos 3 centímetros de diámetro aproximadamente y se cocinan en caldo hirviendo durante alrededor de cinco minutos y se come luego de dejar que se enfré un poco. Cuando las bolitas quedan de un tamaño más pequeño que lo habitual, se la nombra simpáticamente como “tu’i rupiá”, que en el idioma guaraní significa huevos de cotorra.

Hay personas que llaman a este plato en su receta clásica como “vorí vorí caldo”, que también tiene otras variantes conocidas, como el “vorí vorí blanco” -que contiene leche, arroz y zapallo- y el “vorí vorí de gallina” -con carne de pollo o gallina-, entre otros.