La receta más tradicional de la sopa paraguaya se elabora a base de harina de maíz finamente molida, huevos, leche, cebolla, grasa animal, sal gruesa y queso fresco. A pesar de que no existe una historia verificada sobre su creación y o su nacimiento, hay dos fuertes hipótesis sobre cómo pudo haberse originado.

La versión más vieja cuenta que al recibir a los jesuitas europeos, los guaraníes que vivían en lo que hoy es territorio paraguayo le ofrecieron carne de los animales que habían cazado. Los españoles comieron agradecidos, pero al acabarse la carne aún estaban hambrientos, por lo que los indígenas les ofrecieron una comida a base de harina de maíz envuelta en hojas de banano y cocinada. Este pastel fue otorgado a los invitados jesuitas, a los que les dijeron: “so’o opa”, que en español es “la carne se terminó”.

La otra historia dice que el primer presidente de Paraguay, Carlos Antonio López Insfrán tenía que unos invitados extranjeros. Para esto, le pidió a su cocinera que hiciera una sopa blanca que le gustaba y se hacía con leche, harina de maíz, huevos y queso. Pero la empleada del presidente sufrió una distracción mientras cocinaba, y la sopa le quedó excesivamente sólida. Para arreglar el error, a la masa le agregó queso, la puso en una fuente con grasa y la colocó al fuego. El resultado de esto lo cortó porciones, lo llevó a López les dijo a todos que lo que iban a probar se llamaba “sopa paraguaya”.